Queridos convecinos,
Una vez superado uno de los años más fatídicos que se recuerdan, al menos a nivel coyuntural, iniciamos con redobladas esperanzas el 2011 con la convicción de que será mejor. Transparència como partido político se compromete a poner a vuestro servicio toda nuestra capacidad de gestión y trabajo, para afrontar con el mayor éxito posible el último cuatrimestre que nos queda de gobierno en coalición antes de rendir cuentas ante vosotros en las elecciones municipales de mayo.
Con las elecciones situadas en un horizonte más o menos próximo, podemos comprobar que en nuestro pueblo hay un partido que se ha activado de forma notable: El problema reside en que si ya ha mostrado síntomas de andar desquiciado en toda la legislatura, cuando ésta llega a su fase terminal, el enfermo político no ha mejorado en absoluto y ya no responde a ningún tratamiento. Algunas contradicciones en las que han caído y que deberían explicar a la ciudadanía a la que con tanto ímpetu desean regir son las siguientes: Después de presentarse como independentistas reiteradamente para aproximarse a la órbita de ERC, el escrito de presentación de su nueva candidata lo hacen bilingüe, una clara muestra de que el afán de poder y la coherencia, no andan siempre juntos. En Transparència desde nuestros inicios siempre hemos dado el mismo trato a nuestros escritos, por la sencilla razón que nos dirigimos a la gente por igual en toda la legislatura y no solo como a votantes cuando se acercan las elecciones.
Son tan prepotentes que no respetan el nombre de "L'Auditori Pau Casals, Espai de Cultura", en su invitación al acto de presentación lo etiquetan como noombre actual, dando por hecho que lo cambiarán cuando gobiernen. El pequeño detalle es que los habitantes de Castellbisbal tendrían que haberlos votado previamente en las urnas y no en su imaginario.
Acusan a la alcaldesa de canjear multas por votos en una publicación apocalíptica, donde el único mérito reside en la capacidad que han mostrado para concentrar tantas faltas a la verdad en un formato tan reducido. Sin que la alcaldesa sea de nuestra formación, entendemos que un gobierno está para marcar las premisas y la intencionalidad política a los técnicos que realizan la gestión administrativa, así que, si un agente interpone una sanción teniendo competencia para hacerlo, bien está, pero este equipo de gobierno opta por la pedegogía a la pura y simple coerción y prefieren que los agentes den el alto al vehículo e inculquen a los conductores en el uso del cinturón de seguridad.
Nosotros en Transparència queremos haceros la siguiente consulta: ¿Vosotros, vecinos de Castellbisbal, no queréis un gobierno que os atienda? o quizás preferís a señores feudales que envíen a sus mercenarios a recaudar impuestos. Por cierto, en un pueblo pequeño, donde todos nos conocemos, ellos y nosotros sabemos que posiblemente el conductor no es votante de ningún partido del equipo de gobierno, pero no por ello queda desposeído de sus derechos.
Para remate final se presentan como aquellos que van ha velar para resolver el porblema económico, critican el IBI aun a sabiendas que es de los más bajos del entorno, pero no tienen reparos en hipotecar al pueblo con el dipendio del auditorio que nos ha costado a todos alrededor de 14 millones de euros y lo consideran tan suyo que no aceptan ni su legítimo nombre, al menos que tengan la decencia de aceptar las consecuencias pecuniarias y después que nos ilustren en materia de previsión económica.
Salud y pueblo.
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